La arcilla y los oligoelementos

Todas las arcillas contienen oligoelementos en su composición, indispensables a todo ser vivo, desempeñando importantes funciones. Los oligoelementos son elementos químicos que se encuentran en pequeñas cantidades en el organismo interviniendo en su metabolismo. La raíz de esta palabra “oligo” nos viene del griego y se refiere a todo aquello que es pequeño, escaso.  Estos elementos químicos, en su mayoría metales, son esenciales para el buen funcionamiento de las células.

 

Es muy importante tener en nuestra dieta un aporte de estos elementos, ya que nuestras células son las primeras víctimas de  el estrés, el cansancio, la angustia y las enfermedades, por consiguiente, el consumo de estos elementos químicos es necesario para activar dos sistemas en nuestro organismo que luchan en contra de estos radicales;  enzimáticos (actividad controlada por la disponibilidad del cobre, del manganeso, del zinc y/o del selenio) y no-enzimáticos (antioxidantes como las vitaminas C y E).
Estos sistemas participan en varias funciones y cada elemento tiene un rango óptimo de concentración, dentro de los cuales el organismo funciona adecuadamente por la eficiente estimulación del sistema inmunitario, que crea  defensas resistentes contra estos radicales que debilitan nuestra capacidad de respuesta inmunitaria, y poco a poco arruinan nuestros órganos. Este sistema inmunitario podría dejar de funcionar eficientemente tanto por deficiencia como por exceso en uno de estos oligoelementos, siendo necesario siempre su exacto equilibrio.

arcillasCada tipo de arcilla, dependiendo de su origen varía en cuanto a su composición, siendo cada una de ellas portadora en mayor o menor medida de los siguientes oligoelementos:

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  • Calcio: Su aportación al organismo es equilibrar el sistema nervioso, formar y conservar los huesos, dientes y tendones, además de llevar un óptimo nivel de coagulación de la sangre. El calcio es el mineral más abundante que se encuentra en el cuerpo humano y representa entre de 1,5 a 2% del peso corporal total de un adulto. Los dientes y los huesos contienen la mayoría del calcio que se encuentra en el cuerpo (alrededor del 99%). El calcio en estos tejidos se concentra en forma de sales de fosfato de calcio. Los tejidos corporales, las células nerviosas, la sangre y otros fluidos del cuerpo contienen la cantidad restante de calcio. Previene la osteoporosis, la artritis y otros problemas reumáticos, ayuda a la coagulación de la sangre cuando es necesario y regula el ritmo cardiaco y los impulsos nerviosos. El calcio es uno de los minerales más importantes para el crecimiento, mantenimiento y reproducción del cuerpo humano y es esencial en la formación y mantenimiento de dientes y huesos sanos. Los huesos están siendo continuamente reabsorbidos y reformados e incorporan el calcio a su estructura, al igual que otros tejidos. Los dientes incorporan calcio a su estructura de manera similar a la de los huesos. Además de ayudar a mantener los dientes y huesos sanos, el calcio tiene otras funciones. La coagulación de la sangre, la transmisión de impulsos nerviosos, la contracción muscular, la relajación, los latidos normales del corazón, la estimulación de la secreción hormonal, la activación de las reacciones de las enzimas, así como también otras funciones requieren pequeñas cantidades de calcio. Normalmente, el incremento del consumo de calcio durante períodos limitados no ocasiona efectos tóxicos, ya que la orina y las heces eliminan cualquier exceso. Sin embargo, el consumo alto de calcio se ha asociado con un incremento del riesgo de cálculos renales en personas susceptibles a ellos. El consumo pobre de calcio durante períodos de tiempo prolongados puede hacer que se presente una deficiencia, condición que se deriva en la osteoporosis, hipertensión y otros trastornos. Se encuentra en lácteos, verduras de hoja verde y legumbres secas.

  • Cobalto: Lo podemos encontrar en algunos vegetales como el rábano, las cebollas, la coliflor y las setas; también lo encontramos en algas y crustáceos. Sus propiedades previenen la osteoartritis y es un excelente elemento para combatir la anemia.

  • Cobre: Forma parte de los tejidos corporales como el hígado, cerebro, riñones y corazón; y su función es prevenir infecciones de las vías respiratorias, reumatismos y aceleración de la síntesis de la queratina, importante para uñas y cabello. El cobre es un oligoelemento esencial que está presente en todos los tejidos del cuerpo. El cobre, al igual que el hierro, contribuye a la formación de los glóbulos rojos y ayuda al buen mantenimiento de los vasos sanguíneos, los nervios, el sistema inmunólogico y los huesos. Buen antioxidante y anti inflamatorio. Útil contra la artritis y los trastornos de la circulación. El cobre es tóxico en grandes cantidades. Un trastorno hereditario muy raro, la enfermedad de Wilson, ocasiona depósitos de cobre en el hígado, el cerebro y otros órganos. El aumento de cobre en estos tejidos conduce a hepatitis, problemas renales, trastornos cerebrales y otros problemas. Se encuentra en granos enteros, nueces, legumbres, levadura y verduras de hoja oscura.

  •  Sodio: Regula el equilibrio de los líquidos en el organismo. El sodio es un mineral que ayuda a regular el volumen y la presión sanguínea. También contribuye al funcionamiento apropiado de músculos y nervios. La forma más común de sodio es el cloruro de sodio o sal de cocina. Conviene no excederse con los alimentos ricos en sal, pues el exceso de sodio puede aumentar la presión arterial. Además, el sodio puede llevar a que se presente retención de líquidos en los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva, cirrosis o enfermedad renal. Estos pacientes deben seguir dietas con restricción estricta de sodio prescrita por el médico.

  • Cromo: El cromo es importante para el metabolismo de las grasas y de los carbohidratos, y para estimular la síntesis de los ácidos grasos y del colesterol, los cuales son relevantes para las funciones cerebrales y otros procesos corporales. El cromo es también un activador de varias enzimas, que se requieren para dirigir numerosas reacciones químicas necesarias en la vida. También es importante en el metabolismo de la insulina. La deficiencia de cromo se puede manifestar en un deterioro de la tolerancia a la glucosa. Se observa en los ancianos con diabetes mellitus no insulinodependientes y en los bebés con desnutrición proteico-calórica. Un suplemento de cromo ayuda al manejo de estas condiciones, pero no es un sustituto de otros tratamientos. Debido a la baja absorción y a la alta tasa de excreción de cromo, su toxicidad no es común. La mejor fuente de cromo es la levadura de cerveza, también presente en huevos, manzanas, plátanos, pimiento verde y espinacas.

  • Flúor: Lo encontramos en el agua y el té. Una de sus principales funciones es prevenir la caries dental.

  • Fósforo:Este oligoelemento lo podemos encontrar en el pescado y en los cereales integrales. Constituye huesos y dientes, proporciona reacciones energéticas e interviene de modo fundamental en la formación de proteínas. El fósforo es un mineral que constituye el 1% del peso corporal total. Se encuentra en todas las células del cuerpo, pero los dientes y huesos contienen el 85% de la cantidad de fósforo total del cuerpo. Combinado con el calcio favorece la mineralización de los huesos y aporta vigor y energía a los músculos. Este mineral cumple un papel muy importante en la utilización de carbohidratos y grasas en el cuerpo, en la síntesis de proteína para el crecimiento, al igual que la conservación y reparación de células y tejidos. Asimismo, es fundamental para la producción de ATP, una molécula que el cuerpo utiliza para almacenar energía. El fósforo trabaja con las vitaminas B y también participa en la contracción de músculos, el funcionamiento de los riñones, la conservación de la regularidad de los latidos del corazón y en la conducción nerviosa. No existe una deficiencia conocida de fósforo debido a que es un mineral de alta disponibilidad en los suministros alimenticios. Los niveles excesivamente altos de fósforo en la sangre, que son raros, se pueden combinar con el calcio para formar depósitos en los tejidos blandos, como los músculos. Estos casos ocurren solamente en personas con daño renal severo o grave deterioro de sus mecanismos de regulación del calcio. Se encuentra en almendras, ajos, avena, maíz, lentejas, coles, lechuga, cebolla y manzana entre otras.

  • Germanio: En su forma orgánica cada átomo de germanio está ligado a tres de oxígeno, de ahí que contribuya a aumentar la absorción de oxígeno por las células corporales. Esto es de vital importancia, pues incluso las células cancerosas pueden recuperar su estado normal cuando se les aumenta su capacidad de absorción de oxígeno en la sangre, ya que dichas células no pueden metabolizar adecuadamente el oxígeno. El germanio es pues un agente antitumoral. Participa asimismo en la eliminación de desechos celulares, y posee una acción antioxidante y estimulante del sistema inmunitario, siendo capaz de estimular la producción de gamma-interferón, tanto en animales como en seres humanos, sin efectos laterales ni toxicidad. Su absorción se realiza en el intestino delgado, no se almacena en el organismo por lo que no es tóxico siempre que hablemos de su forma orgánica; no sucede lo mismo con otros compuestos inorgánicos. La falta de germanio puede provocar una deficiencia en la oxigenación cerebral, alteraciones del sistema inmunitario, disminución del contenido de oxígeno en los órganos, acumulación de radicales libres y mayor tendencia a las infecciones. Las mejores fuentes de este mineral las podemos hallar en el ajo, el aloe vera, el ginseng, los champiñones y la borraja.

  • Hierro: Produce glóbulos rojos en la sangre, favorece la circulación y oxigenación del organismo e interviene en la generación de energía. Es componente de la hemoglobina, alrededor de un 75% de la sangre. Componente esencial de la sangre (a la que da el color), previene la anemia. El hierro es parte de la hemoglobina en los glóbulos rojos y la mioglobina en los músculos. El papel de ambas moléculas es transportar oxígeno. El hierro también integra muchas proteínas y enzimas en el cuerpo. Los alimentos ricos en vitamina C también aumentan la absorción de hierro. Algunos alimentos reducen la absorción de hierro: por ejemplo, el té negro es una bebida aromática comercial que contiene sustancias que se fijan al hierro y no permiten que el organismo lo asimile. Los síntomas de reducción en las reservas de hierro son entre otros: falta de energía, dificultad para respirar, dolor de cabeza, irritabilidad, vértigo y pérdida de peso, anemia.  Tienen especial riesgo de sufrir una carencia de hierro las mujeres con exceso de menstruación, mujeres embarazadas, corredores de largas distancias, vegetarianos estrictos, adolescentes y personas con cualquier tipo de pérdida de sangre por vía intestinal. Aportan hierro las legumbres, cereales, huevos, verduras de hoja verde.

  • Litio: Ayuda a ralentizar el envejecimiento.

  • Magnesio: Fundamental para el crecimiento de los huesos, permite la correcta asimilación del calcio, drena el hígado, es estimulador biliar, antiséptico y antioxidante, activa la regeneración celular, calma y reequilibra psíquicamente.El  magnesio cumple diversas funciones metabólicas y juega un papel importante en la producción y el transporte de energía. También es útil en la contracción y la relajación muscular. Este mineral participa en la síntesis de las proteínas y toma parte en el funcionamiento de ciertas enzimas en el organismo. Los síntomas tóxicos producidos por el consumo elevado de magnesio no son muy comunes debido a que el organismo elimina las cantidades en exceso. Dicho exceso de magnesio se produce casi siempre cuando se suministra como medicamento. La deficiencia de magnesio es poco común y los síntomas son, entre otros, debilidad muscular, fatiga, hiper-excitabilidad y somnolencia. La deficiencia de magnesio puede afectar a los pacientes alcohólicos o a las personas cuya absorción de magnesio ha disminuido debido a una cirugía, quemaduras severas o problemas con la mala absorción (absorción insuficiente de nutrientes en el tracto intestinal). Asimismo, ciertos medicamentos o niveles sanguíneos bajos pueden estar asociados con la deficiencia de magnesio. Se encuentra en los productos de soja, legumbres y semillas, nueces, albaricoques, aguacates, plátanos.

  • Manganeso: Es parte importante en la constitución de ciertas enzimas y provoca la acción de otras en procesos antioxidantes y de producción de energía. Su deficiencia produce pérdida de peso, dermatitis y náuseas. Se cree que participa en funciones sexuales y reproductoras y se encuentra principalmente en el hígado, huesos, páncreas e hipófisis. Mejoran la musculatura y regulan el ritmo cardiaco. También tienen propiedades calmantes y antidepresivas. Se encuentra en cereales, legumbres y frutos secos (especialmente las nueces).

  • Potasio: Complementa la función del sodio. Su función es favorecer los intercambios celulares e intracelulares. Combate la hipertensión, mejora el rendimiento deportivo y elimina residuos del organismo. El potasio es un mineral que interviene tanto en las funciones eléctricas como celulares del cuerpo y se lo clasifica como un electrolito. El potasio es un mineral muy importante para el cuerpo humano, debido a que cumple varios papeles en el metabolismo y funciones corporales y esencial para el funcionamiento apropiado de todas las células, tejidos y órganos: ayuda a la síntesis de proteínas y carbohidratos, regula el equilibrio ácido básico y es necesario para el crecimiento normal del cuerpo. Una deficiencia de potasio se puede presentar en personas con ciertas enfermedades o como resultado del consumo de diuréticos para el tratamiento de la presión sanguínea alta o la insuficiencia cardiaca. Los diuréticos son la causa más común de su insuficiencia en el cuerpo. Los problemas más comunes asociados con niveles reducidos de potasio son cambios en el electrocardiograma, debilidad y fatiga. Las arritmias cardíacas (latidos cardíacos irregulares) también podrían ser una preocupación. Una gran variedad de afecciones puede ocasionar la pérdida de potasio del cuerpo, entre las cuales las más comunes son el vómito y la diarrea. La enfermedad renal (como la insuficiencia renal aguda) y la diabetes, dependiendo del estado de cada una de ellas, también pueden ocasionar fluctuaciones en los niveles de potasio. Además, muchos medicamentos como los diuréticos, laxantes y esteroides pueden causar reducción de los niveles de potasio. Se encuentra en verduras, frutas, legumbres, levadura, frutos secos, brócoli, tomate, lechuga, perejil y en el chocolate.

  • Selenio: La función que desempeña en el organismo es la de neutralizar los radicales libres (envejecimiento), retrasa los procesos de la miopía y preserva la tonicidad de la piel. El selenio es un oligoelemento esencial que integra las enzimas, las cuales son determinantes para el control de numerosas reacciones químicas involucradas en las funciones cerebrales y corporales. El selenio tiene diversas funciones. La principal es su papel como agente antioxidante en la enzima selenio-glutatión peroxidasa. Esta enzima neutraliza el peróxido de hidrógeno, el cual es producido por algunos procesos celulares y que, de no ser por ésta, causaría daño a las membranas celulares. También parece estimular la formación de anticuerpos como respuesta a las vacunas y puede brindar protección contra los efectos tóxicos de los metales pesados y otras sustancias. Puede contribuir a la síntesis de las proteínas, al crecimiento y desarrollo y a la fertilidad, especialmente en los hombres, ya que se ha demostrado que el selenio aumenta la producción de semen y la motilidad de los espermatozoides. La deficiencia del selenio se puede presentar también en pacientes alimentados por vía intravenosa durante largos períodos de tiempo. Se ha reportado que la causa de la enfermedad de Keshan es la deficiencia de selenio, lo cual ocasiona una anomalía en el músculo cardíaco. Dicha enfermedad cobró la vida de muchos niños en la China, hasta que se descubrió su relación con el selenio y se lo comenzó a suministrar en los suplementos. Los niveles elevados de selenio pueden llevar a la toxicidad en el ganado que pasta en suelos ricos en este elemento, ocasionando en los animales problemas musculares, visuales y del corazón. No se conoce la cantidad de selenio suficiente para ocasionar toxicidad en los seres humanos; pero el exceso en su consumo puede causar problemas con la resistencia de los dientes y el esmalte dental. Otros problemas pueden ser la pérdida de los dientes, el cabello y las uñas y se puede presentar también inflamación de la piel, náusea y fatiga. El pescado, los granos, los huevos y el ajo son todos buenas fuentes de selenio. La cantidad de selenio en los vegetales depende del contenido del mismo elemento que tenga el suelo donde son cultivados. La levadura de la cerveza y el germen de trigo son también fuentes ricas en selenio.

  • Silicio: Agente remineralizante y antitóxico, importante en el sistema vascular, nervioso, respiratorio y óseo, actúa sobre las fibras músculares y en la regeneración de los tendones y la piel. Este oligoelemento cumple la importante función de estimular las células que participan en la formación de huesos y cartílagos, por lo que puede resultar beneficioso para combatir la osteoporosis. Además, es aconsejable incluir de forma habitual alimentos ricos en silicio en la dieta de personas que hayan sufrido una fractura ósea, en especial en ancianos, ya que en ellos el proceso de cicatrización del hueso es más lento. El silicio también está presente en cantidades importantes en otros tejidos del cuerpo como el pelo, la córnea, los tendones, la piel o las arterias. En el caso de estas últimas se piensa que el silicio juega un papel significativo en la salud vascular, ya que las arterias endurecidas presentan una cantidad de este mineral quince veces menor que las sanas. El refinado de los alimentos es una de las principales causas de deficiencia de silicio en la dieta ya que gran parte de este oligoelemento está presente en la cáscara de los cereales, porción que se elimina durante el refinado. El déficit de silicio podría provocar no solo alteraciones en huesos y cartílagos, sino también falta de elasticidad en la piel y caída del cabello. Este mineral abunda sobre todo en los cereales integrales.

  • Sodio: Regula el equilibrio de líquidos en el organismo. Su labor es la de hidratar correctamente el organismo y actuar en la excitabilidad de los músculos.

  • Yodo: Las principales fuentes de este oligoelemento esta en los productos de mar como los mariscos y las algas también en aquellos vegetales que crecen en suelos ricos en este mineral. La sal para consumo humano es frecuentemente fortificada con yodo. La deficiencia de este, puede causar hipertiroidismo, en mujeres embarazadas puede producir abortos, También se asocian a su carencia enfermedades como el bocio y el cretinismo (hipertiroidismo congénito).

  • Zinc: Necesario para el sistema inmunológico, es imprescindible para el crecimiento, la formación de tejidos Su función dentro del organismo es la de acelerar la cicatrización de las heridas, favorecer el crecimiento del feto en mujeres embarazadas, participar en la formación del colágeno y de la elastina de la dermis, favorecer el tránsito intestinal y participar en el buen funcionamiento de los ovarios, de la próstata y la maduración sexual masculina. El zinc es un oligoelemento importante que se encuentra en segundo lugar después del hierro, por su concentración en el organismo. Estimula el sistema inmunológico, es anti inflamatorio y potencia el apetito sexual. Ayuda a combatir las infecciones y acelera su curación. Juega un papel importante en la agudeza de los sentidos del olfato y del gusto; a la vez que también juega un papel en el metabolismo de los carbohidratos. Los síntomas asociados con la deficiencia del zinc incluyen: crecimiento lento, disminución del apetito, pérdida de cabello, aumento de infecciones y lesiones en la piel. El zinc es uno de los oligoelementos menos tóxicos. Los suplementos de zinc en grandes cantidades (por ejemplo, de 70 a 100 veces las cantidades recomendadas) pueden causar diarrea, cólicos abdominales y vómito que se presentan en el lapso de tres a diez horas después del consumo del suplemento. Pero los síntomas disminuyen en un corto período de tiempo después de la interrupción del consumo. El zinc se encuentra en la leche, yogures, levadura de cerveza, cereales, huevos, semillas y nueces.

cataplasmaconArcillaEl uso externo, en forma de cataplasmas o envolturas, es la manera más inmediata de utilizar la arcilla, y brindarle al cuerpo la posibilidad de tomar los oligoelementos que carece por una dieta insuficiente, sin ningún peligro. Su acción elimina y destruye las células enfermas y activa la reconstrucción de otras sanas, actúa como agente depurador que elimina toda clase de sustancias nocivas. Tiene efecto sedante, relajante y curativo en el tratamiento de las inflamaciones. Útil como carminativo y antidiarreico. En forma de enjuagues y gargarismos sirve para tratar amigdalitis, llagas en la boca, flemones, gingivitis y piorrea.

La arcilla limpia y enriquece la sangre y puede curar la anemia más resistente. Es muy rica en enzimas y diastasas, de las cuales las oxidasas fijan el oxígeno libre, lo que ayuda a explicar el efecto purificante y enriquecedor de la arcilla sobre la sangre. El análisis de su composición no explica en cambio su acción reconstituyente sobre los glóbulos rojos, cuyo número aumenta al cabo de un mes de ingerir arcilla como demuestra un análisis de sangre. No se limita a suplir la insuficiencia de cualquier sustancia en el organismo sino que estimula al órgano insuficiente y contribuye a restaurar sus funciones. La arcilla no puede ser la única fuente de energía de los fenómenos que provoca, su eficacia se deriva de una presencia dinámica mucho más significativa que el simple estudio de las sustancias de que se compone, se trata más de un catalizador que de un agente, lo que según Raymond Dextreit se debe a que la arcilla está viva, es tierra viva que ayuda al organismo a fijar y asimilar los elementos de los que carece.

cataplasmaconArcilla2La cura de arcilla está indicada para todas las edades y estados de salud, con las debidas precauciones y previa consulta al especialista. Las posibilidades de la cura con arcilla, bien sola o en combinación con infusiones de plantas y aceites esenciales, son innumerables. La arcilla es el remedio de hoy, de mañana y de todos los tiempos, tan antiguo como el mundo, bien conocido por los animales e igualmente beneficioso para los vegetales.

La tierra da al cuerpo enfermo todos los elementos necesarios para su curación y bienestar, pues se considera la fuente de todas las energías y de todos los principios vitales.

 

Bibliografía consultada:

– Propiedades de la arcilla, Pedro Ródenas, Integral nº 6 y 7, 1978.
– El poder curativo de la arcilla, Raymond Dextreit, Ibis, 1988.
– La curación por la arcilla, Amar Alma-Helal, Robinbook, 1999.
– La arcilla curativa, Michel Abehsera, Edaf, 1999.
– Cómo cura la arcilla, Marie-France Muller, manuales Integral, 2000.
– Tratado de Medicina Natural (Nuestra tierra, nuestra cura), R. Dextreit, Edf, 2001.

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