Geoterapia–Fangoterapia

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La fangoterapia se fundamenta en la premisa de que el cuerpo humano y el barro presentan básicamente la misma composición química (carbono, oxigeno, nitrógeno, además de, en menor proporción otros minerales y oligoelementos).

La tierra, el barro, es uno de los elementos más próximos al ser humano. Desde la más remota antigüedad, hombres y animales hemos recurrido a la tierra de manera instintiva para aliviar diferentes enfermedades. Numerosos naturalistas y expertos en el comportamiento animal han documentado la forma en que estos utilizan este recurso tanto con un fin higiénico, como terapéutico para librarse de parásitos, cuidado de la piel o plumajes como para aliviar y curar heridas y/o traumatismos sufridos. Es frecuente en los animales buscar determinados minerales en el suelo con el fin de incorporarlos a su organismo . El instinto hace que los animales se sumerjan en el barro buscando desinfectar y cicatrizar sus heridas, o en un intento de reducir su temperatura corporal o inflamaciones. Llegan en algunos casos a recorrer grandes distancias con el objeto de obtener los beneficios de un determinado tipo de barro.

Las cualidades benéficas de la tierra no han pasado desapercibidos a lo largo de la historia a los médicos, terapeutas, chamanes y/o curanderos que siempre han encontrado en este material un gran aliado para el proceso curativos del ser humano.

Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), casi siempre usaba la arcilla en sus tratamientos y enseñaba a sus discípulos, cómo administrarla  para aliviar los dolores o disminuir las hinchazones edematosas y de los beneficios de las  fricciones hechas con ciertos barros, así como su utilización en el tratamiento de ciertas heridas.

Plinio el viejo, en el libro Historias Naturales XXXI 59, precisa los usos admitidos por los médicos: el baño, la bebida (incluida la purga) y la fricción de lodo, así como las pautas para su  respectiva  utilización. Los barros de Ábano, en Venecia, fueron muy apreciados en la época romana, y hasta el propio emperador Nerón, que padecía de gota, iba en los veranos a esta estación termal para eliminar el ácido úrico de sus articulaciones.

Los romanos, edificaron grandes establecimientos de baños y dieron gran importancia a ciudades como Ábano, Balaruc, Barbotan o Saint-Amand, igualmente conocidas por sus barros termales y que solo vieron su prosperidad interrumpida por las invasiones bárbaras. Ciertas estaciones termales especializadas en los baños de barros – sobre todo Dax y Prechacq – eran ya frecuentadas en la Galia antes de la ocupación romana. Aqua Tabellicae (Dax), capital de la tribu gala de los Tarbellicos, se convierte en Aqua Augustae desde que Julia, hija del emperador Augusto, recobró la salud gracia a las aguas de los Tarbellicos.

Galeno refiere su viaje a la isla de Lemnos para estudiar las aplicaciones de arcilla en el tratamiento de la disentería y enfermedades digestivas. Dioscórides quien fue doctor militar de el ejército romano, con lo que tuvo la oportunidad de viajar en busca de sustancias medicinales por todo el mundo conocido, consideraba las arcillas en algunos de sus tratamientos como un producto sumamente efectivo.

Hace cinco mil años, los médicos egipcios aplicaban diferentes arcillas para tratar inflamaciones o heridas cutáneas y por sus propiedades antisépticas la utilizaban para sus momificaciones. En el papiro llamado “Ebers” (1500 A.C.) se describe el tratamiento de las quemaduras con una mezcla de miel, opio, arcilla y aceite.

Siguiendo los lineamientos del abad Sebastian Kneipp (1821-1897) quien popularizó la  hidroterapia, Adolf Just (1859-1936), continuó estudiando y difundiendo las propiedades de las terapias con arcillas  El naturópata francés Raymond Dextreit afirma que la arcilla es una sustancia viva que actúa con discernimiento y frena la proliferación de cuerpos parasitarios, microbios o bacterias patógenas, a la vez que favorece la reconstitución celular sana. La arcilla actúa en el foco de la enfermedad y efectúa una limpieza completa y la evacuación de elementos indeseables. Por su poder de absorción neutraliza y drena las impurezas de los tejidos, retiene todo tipo de líquidos absorbe los malos olores y decolora.

Su poder de absorción, en cambio, permite la fijación y neutralización de toxinas y alcaloides. La arcilla capta para evacuar los elementos indeseables del cuerpo, impurezas que están en estado de suspensión en los líquidos corporales como sangre, linfa y bilis, que son drenados y eliminados.

Para Marie-France Muller, en su libro “Como cura la arcilla”, afirma que esta desempeña un papel protector en el organismo debilitado por las radiaciones ionizantes, muy importantes en la actualidad, cuando pasamos varias horas delante de un ordenador o el televisor.

Para el naturópata Michel Abehsera, el poder activo de la arcilla sólo puede explicarse porque es un poderoso agente de estimulación, transformación y transmisión de energía. Todas las partículas de arcilla retienen una considerable cantidad de energía del potente campo magnético de la tierra: “Esta acción radiactiva transmite una extraordinaria fuerza al organismo y contribuye a la reconstrucción del potencial vital a través de la liberación de energías latentes. El organismo tiene grandes recursos energéticos que normalmente permanecen dormidos: la arcilla los despierta”.

Según Raymond Dextreit, la arcilla tiene un poder regenerador, ya que se ha observado que estimula la radiactividad en los cuerpos donde se aplica en los que esta es deficitaria y absorbe el exceso de radioactividad en caso de haberlo, cumpliendo entonces una labor reguladora en este aspecto.“La arcilla  tiene polaridad positiva y eso explica por qué atrae primero y elimina después todo elemento que en el interior del cuerpo emita radiaciones negativas”.

La arcilla proviene de la descomposición de feldespatos, minerales que forman parte del granito. Los feldespatos están compuestos de sílice y otras sustancias silíceas que por la acción del agua se transforman en arcilla, la cual tiene una consistencia, un poco plástica y se deshidrata  fácilmente endureciéndose cuando se la expone a una fuente de calor o a corrientes de aire.

Una arcilla de buena calidad contiene sales minerales como: sílice, fosfatos, hierro, calcio, magnesio, sodio y potasio entre otros, elementos, todos ellos que son bien absorbidos por el organismo. El silicato de aluminio, es el responsable de su gran poder como cicatrizante de heridas, úlceras y llagas. La sílice juega un papel muy importante en los sistemas óseo, nervioso, respiratorio y vascular.

Es remineralizante, desintoxicante, teniendo un papel importante en la defensa del organismo. El calcio en fundamental contra la anemia, en la constitución de los huesos y actúa también en dientes, tendones y núcleos celulares. El magnesio es el que aporta a la arcilla su eficacia contra el cáncer. Es un tónico general, un regenerador celular, un antiséptico y un drenante hepático. También favorece las reacciones de defensa del organismo, combate trombosis y  arteriosclerosis.

 

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ALGUNOS TIPOS DE  ARCILLAS

Caolín, es la arcilla de mayor pureza. Empleada a menudo por vía interna en forma de agua arcillosa, bactericida y protectora de la mucosa gástrica e intestinal. Y en la  fabricación de vajillas, lozas y refractarios; es insustituible en la fabricación de porcelana.

Bentonita: arcilla muy plástica con un alto grado de encogimiento por su gran poder de absorción, se utiliza como soporte de medicamentos y cosméticos al favorecer la penetración de principios activos a través de la piel, sustituyendo a la lanolina y la vaselina, se la incorpora en ciertos jabones en los cuales mejora su emulsión y poder espumoso.

Illita (Es una arcilla no expansiva, micácea), a nivel terapéutico es muy apropiada para los traumatismos y contusiones por su gran poder de absorción.

Saponita (Hidrosilicato de magnesio y aluminio), muy utilizada en el refinado de productos petrolíferos.

Vermiculita: Es un mineral incombustible y químicamente muy estable a altas temperaturas lo que lo convierte en un material idóneo para la protección contra el fuego y en la industria cerámica.

Talco (mineral perteneciente a los filosilicatos), por su resistencia a elevadas temperaturas se utiliza en la fabricación de materiales termoresistentes. También es la base de muchos polvos en la industria cosmética.

Antigorita  (silicato de magnesio), en la industria se utiliza como aislante, tejido de asbesto y materiales de construcción.

Sepiolita: (silicato de magnesio hidratado), se utiliza como absorbente industrial ha mostrado tener una utilidad sorprendente es en los trabajos de eliminación de hidrocarburos, entre ellos la limpieza de las manchas de petróleo que cubren la superficie marina tras un derrame de crudo debido a un accidente en la navegación.

Atapulgita (es un silicato de aluminio y magnesio hidratados), además de aluminio contiene hierro. por su poder absorbente se indica para úlceras gástricas, colitis, gastritis, hiperacidez.

Nontronita: es una bentonita muy rica en hierro, utilizada en el refinado de productos petrolíferos.

Glauconita  (filosilicatos), es un hidroxi-silicato con numerosos iones metálicos, dando muchas variedades, la glauconita casi es considerada como grupo de minerales.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. BRIDA RUBIO
    Mar 24, 2011 @ 22:02:20

    Excelente página! GRACIAS

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